Los años de oro de Acapulco

 

Por: Jerónimo Orozco

Solía ser así: de estar en la fiesta en la ciudad de México, entre tragos y amigos, alguien ofrece una alternativa atrevida: “vámonos a Acapulco”. ¿Ahorita? – Si, ahorita… pasamos por unas chelas y nos las vamos tomando en el camino, nos turnamos las 7 horas de manejada y amanecemos allá… -¿A donde vamos a llegar? – ¿Tu crées que va a faltar un cuarto de hotel en Acapulco?



El recorrido era largo. Una carretera federal zigzaggeante que cruzaba el cañon del Zopilote. Rebasar es todo un reto. En Iguala, una parada obligatoria, clásica, en la Vaca Negra donde se servian hamburguesas y hotdogs. Todo esto para llegar de madrugada a un hotel, el que sea, con que tenga camas y paredes nos basta. No pensamos pasar mucho tiempo en él de todos modos. Lo suficiente para descansar esas horas de trayecto y seguir con nuestro itinerario.



A partir de la decada de los 50’s hasta los 70’s, Acapulco era una joya turística a nivel mundial. En parte por ser el destino más cercano y exótico para los estadounidenses y canadienses que vivian una nueva era despues de la Segunda Guerra Mundial, y por otro lado por ser escogido por las grandes celebridades internacionales, principes y princesas de todo el mundo como un lugar obligado para ir a divertirse. Tom Jones, James Caan, Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., Elizabeth Taylor, Sean Connery en sus años Bond, Farrah Fawcett, los Kennedys, George Hamilton, Richard Burton, Donna Summer, Gloria Gaynor,  Kirk Douglas, Ava Gardner, Johnny Weismuller – el Tarzan de Hollywood (que se dice que en sus ultimos años, atacado por la demencia, salia a la alberca de su casa y hacia el clasico grito de este personaje)-, John Wayne y Barry White eran algunas estrellas que podías toparte si ibas a los lugares indicados. Hasta Elvis Presley hizo una película en el 63 donde lo podemos ver seduciendo toreras, ligando en convertibles y entrenando como clavadista de la Quebrada para robarle el corazón a Ursula Andress.



Al salir del hotel las opciones son demasiadas, pero empecemos con un clásico: Carlos N’ Charles para calentar motores. Ahí algún amigo conectado nos reparte boletos para las discos. Despues, al Aku Tiki, un lugar decorado al estilo Hawaiiano con meseras con pareos y flores en el pelo, arena y cascada artificial.  Cuando el sol se esta metiendo nos vamos al Club de Yates, donde pedimos un trago clásico: una “Sayula”, un “Tom Collins” o un “CocoFish”, una bebida servida en un coco con ginebra.



La noche se acerca y con ella posibilidades de diversión a 360 grados. Es cuando se mete el sol cuando Acapulco saca su verdadero encanto. La cultura de la discoteca efervece en el puerto mexicano: el Tequila Agogo y su hermano el Champagne Agogo, El Bocaccio, El BabyO (que sobrevive a pesar del paso del tiempo), El UBQ, El Le’Dome (donde se llevaban a cabo concursos de baile a la John Travolta), El Tiberios, El Le Jardin entre otros. Pero la mejor opcion en esos tiempos era el Armando’s Le Club. Ahi no pasas si no conoces a alguien y espera una cuenta de aproximadamente mil dolares. Y no puedes ir de jeans y camiseta. Para entrar aqui te tienes que esforzar, verte nice, pantalon de lino y zapato blanco mínimo. En este lugar te ibas a codear con celebridades de todo tipo: príncipes árabes, estrellas de cine internacional, politicos mexicanos y de todo el mundo, todos juntos en la pista de baile. No hay VIP’s; el Armando’s Le Club era un VIP en todo sentido de la palabra.



La “gente bonita” se deja venir y desde las mesas escalonadas todos pueden ver quien entra. Desde un piano de cola modificado, el DJ va subiendo el ritmo a partir de las 11:30 con éxitos de rock y disco – Donna Summer, Los Rolling Stones, Los Monkeeys, Bary White, etc – aunque a veces pone música árabe un rato para complacer a los distinguidos invitados.



La clientela del Armando’s Le Club es constante. Esto se debe a que se hace un esfuerzo por hacer que todos se sientan como en casa. Enrique Arce Cordero, que alguna vez fue gerente de la discoteca el Palladium, trabajo como mesero en el Armando’s Le Club en esas épocas. Arce llegó a juntar alrededor de 1800 fotografias con celebridades casi haciéndolo acreedor de un record Guinness de la persona más fotografiada con estrellas. Arce recuerda esa época como “un gran aprendizaje” y recalca el énfasis que se ponia en los detalles. A los clientes frecuentes se les hablaba por su nombre y se buscaba satisfacerle en sus pequeños caprichos. Por ejemplo, Arce cuenta como un cliente tenia como costumbre dar una gardenia a su acompañante. En el momento que entraba por la puerta, alguien iba a cortar una al jardin y se la dejaban en la mesa sin que lo hubiera pedido. En otras ocasiones cuando algún músico famoso iba al lugar, el DJ se encargaba de que tan siquiera se escuchara una cancion suya por un momento. Incluso era normal ver al dueño del lugar bailando con las celebridades en la pista de baile. Estos esfuerzos eran bien recompensados. Se cuenta que Frank Sinatra, haciendo uso de un impecable español, solía poner a los meseros en una fila para darles 100 dolares a cada uno. El mejor antro del mundo, dicen los que alguna vez fueron.

Pero a pesar de ser el mejor lugar y estar rodeado de celebridades, Acapulco ofrece mucho más. Desde las ya institucionalizadas “gringas de vacaciones en México” que se cambiaban tres veces de traje de baño hasta las “yolis” (chicas persinadas del norte del pais cuyo apodo viene de que solo te las puedes echar en Acapulco) hay demasiado que hacer para quedarse en un solo lugar. Lo normal es trazar una ruta de antros. Navegas por 3 o 4 a lo largo de la noche. O vamos a la Zona Roja -incluso con tu pareja- donde por 10 pesos alguna gordita te saca a bailar en La Hacienda o El Burro. Despues de todo, un jugo de carne en la fonda El Zorrito y un inevitable intercambio de anécdotas.

Con el paso del tiempo Acapulco se desarrolla en sus afueras, en los prestigiosos condominios de la zona Diamante. Chavitos y chavitas de jeans y shorts reemplazan a los dandys disco y con el dinero de sus padres convierten el viejo Acapulco en lo que conocemos hoy: Antros adolesciendo de preadolescentes. No hay necesidad de explorar la ciudad teniendo cuatro albercas y restaurantes en tu edificio. Acapulco de hoy, vive a la sombra de su pasado y el viejo Acapulco sobrevive solo en la memoria de aquellos afortunados que y vibraron con él.



Acapulco época de oro 1930 - 1960

CON MUCHO ORGULLO LES COMPARO ESTA FOTO, QUE PARA MÍ ES HISTÓRICA.


TAL VEZ PARA MUCHOS NO SIGNIFIQUE NADA, PERO LES CUENTO, Y NO ES CUENTO: UN EXPLORADOR NORTEAMERICANO LLAMADO CARL SALTZMAN, TOMÓ ESTA FOTO DEL "Barrio del Rincón", después llamado de "Tlacopanocha" y hoy conocido como "Barrio de la Playa".



En este mismo lugar, nací yo, pero 57 años más tarde.


Coincidentemente alguién situo aquí producto de su imaginación un andador o ,paseo conocido como "Páseo del Rey" y un Mesón (Primer hotel dijo), desde tiempos de La Nao de China, pero yo no veo ni rastros.....Haa si, olvidaba decir que Saltzman la tomó en 1879, cuando mi abuelo Ernesto tenía dos años de edad y mi padre nacería 37 años después.

Espero la disfruten tanto como yo. Gracias.
saludos.
Paco Escudero
P.D. Se vale reenviar.

Construcción del Edificio Oviedo

por Roberto Reyes

La historia de "La Margarita"

Historia de la Margarita, inventada en Acapulco en 1948.

Cómo se hizo la margarita

La margarita es un cóctel clásico, por excelencia y festivo que se puede encontrar en cualquier bar. Muchos han llegado a reclamar ser el originador de la margarita, pero creemos que sus orígenes se remontan a Acapulco en 1948.

Una amiga íntima de Taylor West y Bill West, a Margarita Sames se le atribuye su creación y el homónimo del cóctel.

Margarita estaba entreteniendo amigos en una fiesta de Navidad en su casa en Acapulco, incluida la compañía de Conrad Hilton Jr., Barron Hilton y Eric Hilton. La margarita nació cuando el grupo decidió crear una bebida para adaptarse a la ocasión.

 

Cada invitado debía preparar una bebida para ver cuál era la mejor. Usted puede adivinar fácilmente quién era el favorito.

Receta de Margarita

Ingredientes:

• 2 oz de tequila
• 1 oz de Cointreau
• 3 / 4- 1 oz de lima fresca

(depende de la acidez de las limas clave)

Direcciones:

• Combine los ingredientes y sirva sobre hielo. Decore con sal y una rodaja de limón, si lo desea.

© 2019 by MUSEO VIRTUAL DE ACAPULCO

logo klip 2019.png
edificio oviedo