Llicenciado en Mercadotecnia, empresario y político, lleva en la sangre el instinto de aventura y amor por el deporte del esquí acuático. Esto fue lo que avivó su deseo de devolverle a esta tierra un récord Guinness que ya le había pertenecido.


Fernando explicó en qué consistía la marca mundial que ahora está en sus manos o mejor dicho, en sus pies.

Estuvimos esquiando atrás de un helicóptero a 240 kilómetros por hora. Este es un récord que se estableció en 1989 y que se había roto en Estados Unidos por parte de un australiano que radica en Estados Unidos que se llama Scott Pellaton que tenía el record esquiando a 135 millas por hora jalado por una lancha de turbinas. Aquí lo hice a 146 millas por hora, comentó.

El deportista guerrerense no es un improvisado en este deporte extremo. Estuvo a punto de dejar la universidad y ser un esquiador profesional de tiempo completo, pero obviamente la falta de apoyo a esta disciplina le impedía vivir del esquí.

El también presidente de la Comisión del Medio Ambiente en el cabildo de Acapulco, reconoció que este récord que ostenta desde el lunes 7 de marzo, era una espina clavada en cuestión familiar.

Y es que el tío de Fernando, Alexis Iglesias, ya antes había tenido este reconocimiento a nivel mundial, hasta que Pellaton se lo arrebató.

Sí lo tuvo un poco antes, poco más de 15 años y quería regresar el record a Acapulco, es una cosa familiar, es una cosa pues por orgullo de los acapulqueños, porque es finalmente el único récord Guinness que teníamos en Acapulco como deportistas, añadió Reyna.

FUENTE: Reporte Indigo

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