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HILARIO MARTÍNEZ VALDIVIA "PERRO LARGO"

Nació en 1928, un viernes por la mañana en el barrio de La Pocita.



Acapulco era entonces un pueblo de pescadores cuyas casas estaban construidas de adobe y sus techos de teja. A los diez años, ante las necesidades económicas de su hogar, comenzó a vender tacos dorados en el muelle acapulqueño. Fue ahí, en el antiguo muelle, donde atracaban barcos, veleros, yates y barcazas el lugar que vio el principio de su historia, una vida llena de éxitos que lo llevarían a la fama internacional.



Comenzó a bucear para destrabar arañas (anzuelos de cuatro puntas) y anzuelos que se quedaban atrapados entre las rocas. Su pago era entonces una docena de pescados. Pronto ganó práctica y de destrabar arañas comenzó a sacar ostiones y almejas que más tarde comercializaba entre los incipientes restaurantes de mariscos de aquella época.



Corrían los años 30 cuando empezó a realizar sus primeras sumersiones en aguas del Pacífico, recolectando langostas en la Piedra del Elefante, así como los preciados caracoles que tenían un gran valor económico y que eran utilizados para la creación de artesanías. En 1945 el equipo Los tigres nadadores se sorprendió al ver la agilidad con la cual nadaba desde el malecón hasta la base naval.



El entrenador Joaquín de la Peña, lo invitó a entrenar con ellos. Fue así como ingresó a las filas del Equipo Estatal de Nadadores. Su especialidad era el nado libre de 100 y 200 metros. A los 18 años, participó en los Juegos Olímpicos Nacionales en 1946, dándole a Guerrero la medalla de oro en natación de relevo de 200 metros. Sus compañeros de victoria fueron Apolonio Castillo, Clemente Mejía y Bernardo Castro. Ese mismo año el equipo otorgó a México en los Juegos Centroamericanos la medalla de oro en la misma categoría.



Fue seleccionado para participar en la Olimpiadas de Londres en 1948, pero desgraciadamente, la falta de apoyo para el deporte en aquella época, lo hizo declinar a la invitación. Hizo el intento de ir por su cuenta, pero no fue posible conseguir el dinero necesario para el costoso viaje.

Durante la década de los cincuentas, Hilario Martínez Valdivia, mejor conocido como Perro Largo por lo alargado de su tronco, realizó varias expediciones subacuáticas a lo largo del litoral mexicano.



El encuentro entonces con tintoreras, cornudas y mantarrayas era frecuente, teniendo diversos enfrentamientos con estas bestias marinas. El gobierno del estado de Guerrero lo buscaba frecuentemente para salvaguardar la vida de los turistas, contratándolo para cazar tiburones y cornudas, que abundaban en la Bahía de Santa Lucía.



En compañía de pescadores como Carlos Bello, Domingo Martínez, Félix Cortés y Félix Tornes, capturaron a la cornuda más grande que se haya registrado en aguas guerrerenses, la cual en aquel tiempo terminó con la vida de tres turistas.Para finales de los cincuentas, el experimentado buzo ya se dedicaba a rescatar cuerpos de gente ahogada, que nunca faltaban en las engañosas aguas del océano Pacífico.



Entre sus principales logros se encuentra el haber ganado el Campeonato Mundial de buceo libre, competencia llevada a cabo atrás de la isla de la Roqueta. En esa prueba, Perro Largo bajó a 60 metros de profundidad sin utilizar ningún aparato tecnológico, ganándole al cubano Carlos Ortega, El Grillo, quien hasta entonces había sido el campeón mundial.



Fue instructor de grandes personalidades internacionales como los hermanos Robert, Edward y John Fitzgerald Kennedy, los actores Gary Cooper, Johnny Weismuller, el primer Tarzán de las películas quien vivió hasta sus últimos días en el puerto, John Wayne, la actriz italiana Silvana Ponponnini, así como el príncipe Bernardo e Irene de Holanda, los ex-presidentes Adolfo López Mateos, Díaz Ordaz y José López Portillo.



Fue en 1970 cuando decidió independizarse y fundar la escuela de buceo Perro Largo (Long Dog). Por más de 35 años, su escuela ha operado ininterrumpidamente.

Con su esposa, la ecologista Robin Sydney, ha emprendido una importante labor en la preservación de los suelos marinos, así como el entorno ecológico de Acapulco.

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